El calor de la vida

El calor de la vida

Desde tiempos inmemoriales hemos usado el carbón vegetal de Cantabria para mejorar la vida de las personas. Sabemos que este producto es tan antiguo como el fuego mismo y que su historia lo avala como pilar fundamental en la evolución humana. Hace más de 15 000 años, el hombre primitivo ya empleaba este valioso objeto no solo para dar calor a sus toscos hogares o elaborar su alimento, sino también como medio de expresión artística y mediante su pigmento se perfilaban figuras en las pinturas rupestres.

Si aquellos rudos individuos conseguían tanto de tan poco, ¿qué inmensas posibilidades puede haber en nuestros días? Para recuperar las maneras naturales y no contaminantes, aquella conexión de la tierra y el hombre a través de la comodidad que nos ofrecen los avances tecnológicos, debemos impulsar el carbón vegetal de Cantabria como motor de vida en todos los hogares vecinos. Y es que sus beneficios son inmensos con respecto a otras formas de energía, como pueden ser el impacto medioambiental o algo tan simple y suculento como el propio sabor de la cocina tradicional cuando las brasas vegetales enriquecen nuestros variados manjares.

Porque del mismo modo que cuando llega el inevitable frío cántabro necesitamos calentarnos, también precisamos vivir despreocupados, olvidarnos del ajetreo exterior, disfrutar de la calidez de una chimenea como aquellos ancestros sin prisa, observando el fuego, oyendo el crepitar de las llamas con deleite, donde el estrés del mundo moderno se convierta en un goce hogareño. Porque nos merecemos barbacoas en las que un plato de carne sepa a la carne de nuestras abuelas.

Desde Carbones Y Transportes Mencía nos preocupamos por hacerte llegar esos mundanos pero exquisitos placeres, poniendo al alcance de todos los interesados el mejorar su forma vida y la de aquellos que nos rodean de una manera limpia y calurosamente satisfactoria.

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